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Luchadores en “coles” nocturnos

Publicado por en en Vox Populi
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Un artículo sobre los retos que afrontan quienes van a colegios nocturnos me recordó a mucha gente ejemplar. Don Pipo, a sus 60 años, soltaba la vagoneta y tomaba los cuadernos. Flor era empleada doméstica. Álvaro trabajaba en un comercio. José Miguel, Enrique y Carlos, los compañeros del ICE, vivían a cientos de kilómetros de sus familias.

Sí, se ocupa mucho espíritu de lucha para graduarse de un colegio nocturno. Sí, los dados están cargados en contra del b2ap3_thumbnail_Nocturno-TibasLN.jpg estudiante. A la dificultad económica, exacerbada por las limitadas horas de clases, el cansancio acumulado y el descuido general en que se ha tenido a la educación nocturna, se suman las de lidiar con los problemas familiars o laborales, y el inexistente tiempo para hacer tareas y estudiar.

 

Sí, cómo cuesta graduarse de un nocturno, cuánta disciplina personal y voluntad de sacrificio requiere. Lo raro, más bien, es que no sean más los que desertan. Pero sí se puede y vale la pena. Flor es hoy la tesorera de una importante compañía hotelera. Carmen tiene ya una larga trayectoria en el Poder Judicial. Álvaro se convirtió en educador, en zonas rurales.

Siempre admiré lo que luchaba don Pipo por un título que no le acarrearía un mejor trabajo, eran puras ganas de superación personal. José Miguel, Enrique y Carlos siguieron aportándole mucho al ICE y a sus propios emprendimientos. Ni hablo de los imberbes jovencillos que éramos sus compañeros, porque más bien recibíamos una extraordinaria oportunidad y enfrentábamos menos desventajas.

Es muy bueno que ¡al fin! el MEP se dé cuenta de que debe adecuar la educación nocturna a las realidades de quienes trabajan, estudian y además tienen otras responsabilidades. Aunque están varias décadas tarde, eso es mejor que nunca; y se debe reconocer a la ministra Mora su voluntad de dar mayor relevancia a la educación nocturna.

Veamos algunos ajustes lógicos:

a) Como en los nocturnos se pueden dar menos horas de clases que en los diurnos, deben cubrirse menos materias, para no sacrificar la calidad de las que se impartan. En mis tiempos nos hacían gastar horas en clases de “música”, que ni llevábamos, dejando menos horas lectivas para materias relevantes;

b) Asegurar una mayor pertinencia entre el currículo y la realidad del mundo laboral, para que sea más provechoso y atractivo para quienes trabajan. En particular, debería reforzarse mucho el idioma inglés, del cual si acaso nos enseñaron 10 palabras en varios años en aquel entonces;

c) Mejorar la calidad de los educadores que van a la nocturna, y además darles mejores herramientas pedagógicas –se ocupa ser entretenido para captar la atención de una persona cansada por un largo día (el MEP ya empezó a hacerlo, según la nota citada);

d) Pensar en un sistema modular, por ejemplo mediante créditos, de modo que un estudiante no pierda todo el año si tiene que interrumpir sus estudios faltando algunos meses, incentivándole así a retomar pronto los estudios y finalizarlos.

Ojalá el MEP realmente acometa este desafío. Y que lo haga por respeto al esfuerzo enorme que hacen esas personas, cuesta arriba, para labrarse un futuro mejor para sí mismas, para sus familias y para el país. Que lo haga para que muchos hoy puedan hacer, lo que entonces hicieron –con gran sacrificio– don Pipo, Flor, Carmen, Álvaro, José Miguel, Enrique y Carlos, entre otros. A ellos, mis respetos.

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Convencido del poder de las ideas y de las políticas públicas. Ecléctico, con la racionalidad como cincel y la libertad como bandera. Tilaranense de cepa, el trabajo le lleva a muchas partes. Promueve soluciones prácticas y dice las cosas como son. Trabajólico, siempre halla tiempo para una buena conversación, un libro o unas copas. ¡Salud!

Comentarios

  • Invitado
    Jose Rogelio Araya Rojas Martes, 17 Marzo 2015

    Definitivamente se requiere pensar la oferta del bachillerato nocturno. Parece que todavía los programas y la enseñanza son similares al de los colegios diurnos.
    El sistema educativo de educación pública de primaria y segundaria es demasiado rígido, no se ha logrado entender que así como hay inteligencias múltiples, también los mecanismos para el aprendizaje deber ser variados. La oferta debe ser variada, porque en este sistema tan cajonero muchos no encajan y excluidos. Parece que todavía se están en la época de que el inteligente es el del buen razonamiento lógico-matemático, ignorando que en realidad son varios tipos de inteligencia. Tal vez por eso es que hay tanto joven sin conclusión de la educación media.
    Peor aún estos jóvenes y otros no tanto, se matriculan en instituciones privadas intentando lograr el bachillerato, y la promoción es tan baja, para usar la diplomacia, que en lugar de proveer una solución a esta población, le genera más frustraciones y decepciones.
    Aparte de lo anterior, hay dentro de la critica que Don Agustín realiza, una luz de esperanza y optimismo, para los que estudian en un liceo nocturno. No por ello el sistema debe seguir manteniendo el status quo en el currículo académico, la valoración del progreso de aprendizaje. Porque muchos estudiantes se quedan de camino también en el nocturno al igual que los jóvenes que están en la educación publica de liceos diurnos.

  • Agustín Castro
    Agustín Castro Martes, 17 Marzo 2015

    Gracias Rogelio, por este sólido y reflexivo aporte que hacés: ojalá la gente del MEP tuviese esa claridad. Pero tal vez ese es el punto, nosotros tenemos experiencia de primera mano en este asunto, y aunque no es válido decir que solo quien ha vivido un determinado tipo de experiencia puede contribuir a mejorar un sistema, sin duda ayudaría el que al menos algunos miembros de esos equipos de trabajo tuviesen una clara comprensión de las realidades que enfrentan los estudiantes en colegios nocturnos ---y la necesidad de multiplicar por dos cuando se trata de zonas rurales, como fue nuestro caso. Saludos, Agustín

  • Álvaro Enrique Herrera Arce
    Álvaro Enrique Herrera Arce Viernes, 13 Marzo 2015

    Un gusto saber de usted Agustín, saludes. Claro que era un sacrificio el estudiar en un liceo nocturno como lo hice yo y muchos otros, me recuerdo que decidimos tres compañeros estudiar el Liceo Nocturno de Tilarán, los tres laborábamos en el CNP, pero debido al horario y la cantidad de trabajo, solo yo pude obtener el bachillerato. Tiempos difíciles era la época de Carazo, y recuerdo que me dio la nota de inglés, pero por llegar tarde y muchas veces no poder llegar ya que eran las primeras lecciones, tuve que presentar en primera convocatoria.
    Si es necesario que reforme el sistema educativo en los colegios nocturno.
    Lo felicito por su publicación, muy acertada y continúe realizando reportajes como este, de nuevo saludes.

  • Agustín Castro
    Agustín Castro Sábado, 14 Marzo 2015

    Gracias Álvaro, por el comentario. En lo que decís se refleja no solo el sacrificio que representaba,, sino las absurdidades que se enfrentaban (y se enfrentan) por la aplicación de reglas que son para otros contextos, como esa que menciones de que hagan presentar por llegadas tardías a un adulto que llega tarde a clases por motivos de trabajo. Lo importante en la educación es que uno aprenda las cosas y lo que debería medirse es el conocimiento, no si llegó tarde unas cuantas clases porque le choca con el horario de trabajo (en el caso, como dije, de adultos que estudian de noche porque trabajan de día). Por cierto, este viernes 13-Mar vi un muchacho pidiendo "aventón" en la ruta entre el lago Arenal y el centro de Tilarán, y me alegró mucho saber, conversando con él, que iba para clases en el Nocturno, donde cursa el undécimo grado y está ya cerca de graduarse. Bien por él, pero eso ilustra las realidades de lo que implica ir a un colegio nocturne: hasta tener que pedir "ride" para llegar a tiempo a clases, porque no hay buses, o tener que irse caminando varios kilómetros hasta el colegio. El asunto es más complejo que como piensan muchos burócratas desde la comodidad de su escritorio y su sueldo mensual garantizado.

  • Invitado
    Mario Alexander Montero Martes, 10 Marzo 2015

    Mano yo soy de esos, 5 años en el glorioso Justa A Facio en la sabana, (el Dobles de día), salia 5:30 pm si un cliente no me atrasaba, de la casa del tornillo en el Paseo "Chino" de Estudiantes, con hambre, frío y sin pases. A ponerle a la estudiada, le sonaban las "tripas" y si llovía de le temblaban las "quijadas", salia a 9:45 y al trole para la parada de Lupe para llegar a casa como a las 11 pm y el día siguiente la misma cosa 7:30 a la ferretería... también hubo gente buena que me ayudó.
    Siempre la carga académica fue complicado nunca la adecuaron a esta población por demás diferente, superior, aunque mi relato es drama, no se compara con el de las madres solteras, lesionados, empleadas domesticas, chanceros y otras situaciones...

  • Agustín Castro
    Agustín Castro Martes, 10 Marzo 2015

    Alexander, gracias por el comentario. No lo sabía, pero es muy ilustrativo -tanto de lo que enfrenta quien va al nocturno como de lo que se puede lograr, como muestra tu carrera profesional, académica y empresarial.

  • Invitado
    Mauricio Martes, 10 Marzo 2015

    Interesante lectura pero no veo por que considerar innecesarias. Las clases de educación musical.

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